Juventudes Falangistas

Un invierno helado asola nuestra Patria, vientos de incertidumbre recorren la nación. Nuestros campos se convierten en yermos estériles, nuestros mares entonan odas a aquellos bravos conquistadores que antaño se lanzaban a ellos, nuestras tradiciones son arpas cubiertas de polvo en el ángulo oscuro del salón y nuestras gentes, ¡Oh nuestras gentes!, lloran desconsoladamente porque viven sin Patria, ni pan ni justicia mientras que los Hombres de Invierno, pasean enchaquetados por su Palacio de leones.

Sin embargo una chispa, ahora llama, empieza a arder por los corazones españoles, un sentimiento nacional que se nos fue arrebatado y arrancado de nuestras manos hace ya 80 años, ha vuelto a despertar. Jóvenes de espíritu, no de cuerpo, decididos a no echar por tierra todo el esfuerzo de sus predecesores, dispuestos a renunciar a una vida de lujuria por allanar el camino a las generaciones venideras, preparados para despachar el invierno que no quiere dejar paso a la primavera.

Vuestras armas han de ser los libros pero también los puños, juventudes de España, nunca fuimos, somos, ni seremos la gran mayoría y en eso ha de residir nuestro orgullo, el de ser las ovejas negras en un rebaño liderado por lobos, los Quijotes del siglo XXI. Ellos ya nos han tapado la boca, no agotarán por contrario, nuestro insaciable espíritu. Cada vez hay más y más ciegos que caen en las garras del marxismo cultural; televisión, pornografía, drogas… Anhelan una sociedad sin valores ni tradición, un invierno eterno, donde tener pensamiento crítico sea símbolo de extravagancia.

Juventudes de España, el glaciar del liberalismo arruina nuestro país. Sólo el fuego de vuestra alma puede revertir nuestra desdicha. Puedes cruzarte de brazos, quejarte y esperar cuando a tu alrededor muere la justicia, pero puedes también elegir la valentía, la gallardía, la bizarría, puedes elegir Falange Española de las JONS. Frente a su materialismo, nuestro espíritu, frente a sus palabras vacías, nuestra poesía y frente a los partidos, José Antonio.

La bandera está alzada, unámonos todos bajo ella, la del yugo y las flechas. La llama de la revolución se ha encendido dispuesta a amparar a nuestros compatriotas del sombrío invierno. Camarada, tenemos la verdad y la justicia sólo necesitamos tu ilusión y sacrificio a esta gran empresa que se nos presenta, que es España. Únete a nuestra causa, para que, todos juntos de nuevo, volvamos a ver, reír la primavera.

Beltrán De La Lastra Pemán

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