Imposición yanqui

Autor: Alberto Nicolás Muñoz

Ya viene siendo costumbre desde hace varios años en España. La imposición yanqui que estamos sufriendo en España contaminando a la sociedad y haciendo que esta sea rebaño/ redil de una sociedad sin ética, valores, civismo que poco a poco se han ido perdiendo entre la juventud y por desgracia ya hacia los adultos que se suman a hacer este tipo de “sandeces” que son más decadentes incluso que las de carnaval.

Parece ser que en España no tenemos personalidad ninguna y, por lo visto, tampoco abundan tradiciones nuestras. A la vista está que tenemos que importarlas de fuera. Nos hemos vuelto todos, o por desgracia la mayor parte de la población, “gilipoyos y gilipoyas” carentes de personalidad que se nos impone desde EEUU y nosotros las cogemos a pies juntillas.

En España sí tenemos tradiciones desde hace ya no décadas y siglos y como siempre la juventud, pero no esa juventud cipaya, lobotomizada que se ha ausentado o mejor dicho aburguesado de luchar por y para que se perseveren sus costumbres. Qué hay de esa juventud rebelde, inconformista, idealista y romántica que en su interior todavía anhela esperanza, sueños y metas.

Los que somos de esencia/ presencia y ética revolucionaria, y nos negamos a ser cipayos o siervos de USA, luchamos para que persevere nuestra cultura, raíces cristianas y que no nos vengan imponiendo costumbres que ni por asomo han sido, ni serán, ni son nuestras por asomo. Decía Antonio Machado (escritor, poeta, dramaturgo) que 9 de cada 10 personas se dan de bruces con una pared y una sola cabeza es pensante, siempre ha sido así por desgracia hasta ahora, tengo Fe en que seamos más.

Ser revolucionario hoy en pleno siglo 21 no es ser violento, ni mucho menos como hace la extrema izquierda, esa “izquierda” que dice ser revolucionaria pero que en el fondo es cipaya del régimen del 78 y se vende a Soros, la globalización, el mundialismo y su anti españolismo resalta por los poros.

Es muy diferente: ser revolucionario es defender tu patria, defender tus costumbres, tus raíces, sentir apego, cariño y ternura hacia nuestro “terruño”, nuestra tierra, ciudad y municipio que al igual que España nos ha visto dar nuestros primeros pasos.

Ser revolucionario en pleno siglo 21, insisto, consiste en ser social patriota, defender al humilde y, cómo no por supuesto, defender a capa y espada como si del capitán Alatriste se tratara el día 1 de noviembre que no es otro que el Día de Todos los Santos, el orar por nuestros fieles difuntos, por aquellos que ya no están aquí, aquellos que cuando elevamos la vista al cielo desde su estrella/ lucero nos guían con la ayuda de Dios. Ir al cementerio un día como mañana, rezar  plegarias, comer en familia como marcan los cánones y cómo no degustar unos riquísimos buñuelos típicos en estas fechas y comer castañas. Con esto no quiero decir llevarlo por la gastronomía pero si deberíamos ser más los jóvenes que no nos vendemos a EEUU y no somos oveja que bala, sino que tenemos personalidad propia y defendemos lo nuestro (NUESTRAS TRADICIONES).

El mundialismo, Soros, el europeísmo, la OTAN y EEUU, con su Halloween importado gracias al establishment  nos está quitando nuestra Identidad Española, lo último  es sólo un día así que por lo tanto es la punta del iceberg de lo que tenemos encima.

Si os dais unas vueltas por vuestras respectivas ciudades, municipios, pueblos y pedanías, ya que somos vecinos de nuestros pueblos/ municipios, veréis como todas las tiendas, tiendecitas y comercios de los barrios decorados como muy tétricos, lúgubre tirando a cutre decadente, en términos religiosos paganos. Con trajes de brujas, máscaras, sangre y calabazas “hallowenianas” no veréis a ninguna vendiendo huesos de santo y buñuelos  típicos en estas fechas.  Y productos típicos de la tierra de cada compatriota.

 

Joven revolucionario, no te vendas al capitalismo, consumismo y no compres productos yanquis, vestidos, máscaras y compra productos típicos del Día de Todos los Santos y fieles difuntos.

Ten personalidad y no te vendas. Defiende tus tradiciones y disfruta del Día de Todos los Santos con el mayor tesoro que no es materialista: la familia, pilar básico fundamental que nos da soporte y apoyo.

DI NO A HALLOWEEN

Ni truco ni trato: pasa de pasar un mal rato.

Compra huesos y castañas, no compres calabazas.

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