El discurso de la marmota

Autor: Alberto Nicolás Muñoz

Como cada año el discurso de Navidad. El rey hace gala de todos los temas candentes/polémicos que han acaecido durante todo el año. Por citar alguno de ellos, Cataluña y el paro (haciendo hincapié a la juventud con el mantra e ignominia de que los jóvenes somos la generación más preparada y demás). El discurso de Nochebuena es el mismo discurso que todos los años dice y no cesa, no hay variación y todo sigue atado y bien atado.

 

La juventud está varada en dique seco cual barco anclado. La juventud ha de emigrar a países para ganarse las alubias, ya que aquí con el paro abundante con el que estamos acabando el año 2018 es bastante siniestro. El 2019 será una continuación de éste y seguirá afectando a jóvenes y desempleados con una edad superior a 45 años.

 

El mensaje del rey es insulso, repetitivo, nada esperanzador y hace gala de la película  “El día de la marmota” protagonizada por Bill Murray y Andie Macdowell. La monarquía no es garante de innovación ni de una sociedad moderna, sino una institución anacrónica, antigua y residual; y cabe destacar, porque de lo contrario sería faltar al honor y a la verdad, que no es una monarquía absolutista sino parlamentaria. Ni el padre ni el hijo supieron reinar, ni mucho menos gobernar, y menos poner fin a los problemas de los jóvenes y mayores desempleados de 45 años en paro ni hacer cumplir la ley en Cataluña.

 

La monarquía, además de ser una institución abúlica, caduca y propia del Medievo, no es garante de unidad entre los españoles, ya que su objetivo es comer y vivir del trono a costa de la España que madruga, que son los que la hacen verdaderamente grande con el sudor de su frente y no viviendo del trono.

 

Ser republicano no es abogar por una república marxista/leninista como hicieron las izquierdas con la Segunda República a la que José Antonio, certero en sus comentarios y con capacidad de visión y ser un adelantado en su tiempo, la calificó de bienio negro. No abogamos por una monarquía parlamentaria liberal que el rey hace la función de un vulgar elemento decorativo como la figura del rey en el ajedrez.´

 

El mensaje del rey no es nada esperanzador, sino crea y genera mal clima dando falsas expectativas de unidad que no son más que utopías falsas haciendo gala de un “aznarismo” de “ España va bien” y esto es la recta final. A ese tipo de mantras y soflamas se le llama populismo con todas las letras. Los falangistas como republicanos no queremos al rey ni tampoco lo esperamos. No somos súbditos de un rey y tampoco lo esperamos como tal.

 

ARRIBA ESPAÑA: FUERA EL REY

 

FELIZ AÑO Y REVOLUCIONARIO 2019

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