Dugin, populismos y conspiraciones

Autor: Gabriel García

Bajo el sugestivo titular de “Dugin, el filósofo más peligroso del mundo”[1], El Confidencial acercaba recientemente las propuestas del citado pensador ruso a cambio de presentarlo como alguien peligroso para la estabilidad democrática[2], implicado además en contubernios[3] que, aun siendo ciertos, en nada desmerecerían a los que implican a gobiernos homologados por el stablishment occidental. De un tiempo a esta parte, Alexandr Dugin ha pasado de ser un autor leído en determinados entornos políticos disidentes del Sistema oficial a protagonizar entrevistas en medios que cuentan con un mayor número de lectores y los cuales, pese a la demonización de autor y discurso, no son capaces de ocultar cuál es la propuesta real que plantea este autor: “Soy el enemigo de la hegemonía liberal occidental porque critico sus tesis. Yo defiendo la multipolaridad y el pluralismo de las civilizaciones. No sé si existe una verdad… pero seguro que no es la verdad del liberalismo. Hay muchas cosas en común entre mi filosofía y la política estratégica de Putin. Mis libros se conocen bastante en Rusia y los rusos están de acuerdo con mis ideas. No tratamos de defender sólo la identidad rusa contra Occidente. No es posible. Eso es nacionalismo, una forma de ideología del capitalismo egoísta. Hay que defender todas las civilizaciones, a todos los pueblos, pequeños o grandes, para que puedan conservar su propia identidad. En ese sentido, sí que puedo ser peligroso para Occidente y sus élites globalistas”. Pese a la evidente manipulación al lector que pretende el entrevistador, lo cierto es que la publicación es de lectura recomendable y deja varios fragmentos sobre los que reflexionar.

 

Las declaraciones de Alexandr Dugin sobre el populismo y su convergencia en el efímero Gobierno italiano entre la Liga y el Movimiento 5 Estrellas también son dignas de tener en cuenta: “Desde el principio estaba claro que era un paso demasiado radical. Fue un símbolo de algo que vendrá después, una visión del futuro inevitable. El hecho de la existencia misma de este gobierno era ya un gran suceso. ¡Es posible un gobierno de populistas de izquierdas y derechas! A pesar, por supuesto, de las presiones liberales, cuya estrategia es unificar la izquierda y derecha liberal para formar el centro donde se encuentra el poder verdadero. El populismo es la respuesta orgánica al liberalismo, no la respuesta ideológica. Es decir, el populismo es espontáneo. El gobierno Liga-M5S ha dejado claro que el dominio de las élites liberales se ha acabado. Como una especie de premonición (…) El ejemplo italiano demuestra que podemos llegar a la unión de los populistas y trascender políticamente esta división entre la derecha y la izquierda populista, que es el instrumento del dominio liberal. Las élites liberales manipulan y gobiernan gracias a esta división. Los populistas siempre serán víctimas de alianzas con los liberales, como va a pasar en Italia”. Esta tendencia a converger por parte de los populismos de diverso signo fue, en su momento, pronosticada por José Javier Esparza hace más de veinte años: “En un Occidente destinado al cosmopolitismo y a la desaparición de las soberanías nacionales, aparecen resistencias que apuestan por unos Estados nacionales fuertes. Es evidente que semejante apuesta no pueden formularla ni la socialdemocracia ni el liberalismo, excesivamente implicados en la construcción de una civilización planetaria. Por tanto, sólo desde el comunismo (más o menos reciclado) o desde el nacionalismo conservador (o más o menos “post-fascista”) se puede plantear la “solución nacional”, que es una solución, no lo olvidemos, capaz de suscitar grandes adhesiones en unas sociedades como las europeas, atrapadas en unas crisis políticas y económicas bastante severas[4]. Y en los últimos meses han sido medios vinculados a la izquierda, incluso alguno de la más sectaria[5], quienes no han permanecido al margen de esta cuestión, algunos para plantear la necesidad de nuevas políticas[6] y otros para denunciar las tentaciones “rojipardas”[7] de sus antiguos compañeros de filas. Los síntomas del cambio por la insostenibilidad del Sistema estaban y siguen ahí, sin duda; otra cuestión es que tanto partidarios como determinados detractores del liberalcapitalismo sí coincidan en que sus intereses pasan por el aborto de toda iniciativa transversal que reivindique la soberanía nacional y los derechos sociales frente a las élites políticas y económicas del mundialismo.

 

No vamos a dejar pasar lo expuesto igualmente en la entrevista publicada en El Confidencial acerca de Donald Trump: “Su desafío al sistema global es muy positivo, aunque su liberalismo sea malo. Trump no ha podido llevar a cabo su estrategia. Para mí es más importante que, pese a toda la propaganda y demonización de los globalistas, existan los votantes de Trump. Él representa el apoyo a la multipolaridad, la derecha más aislacionista. Trump pronuncia palabras agresivas, pero es pacífico en la práctica. No ha empezado ninguna guerra. Obama comenzó nuevas guerras imperialistas. Por supuesto que Trump no es ideal. Pero es importante que al menos propulse el populismo de derechas porque es un apoyo a nuestra visión. Las élites liberales ya no pueden gobernar el mundo como antes y Trump es uno de los grandes cambios ideológicos que lo demuestran”. Por un lado tenemos a Donald Trump, demonizado por unos medios que le presentan como un personaje circense a la vez que peligroso; y, por otro, a los votantes que le llevaron a la Casa Blanca, los mismos que cuando siguen las consignas políticamente correctas de los mass media son denominados clase obrera y cuando las contrarían son peligrosos racistas, xenófobos y supremacistas. De ahí que, en su momento, algunos considerásemos que el triunfo electoral trumpista resultara una buena noticia contra la dictadura de los medios al servicio del poder mundialista a pesar de los defectos que el propio Trump acarreaba consigo, especialmente sus públicas declaraciones de amor a Israel y los intereses sionistas. De un modo similar al de Le Pen en Francia, en Estados Unidos nos encontramos con un sector de la población harto de que las instituciones y los medios presuntamente informativos llevaran a cabo políticas y discursos claramente hostiles a sus intereses y necesidades y, además, se les vetara moralmente el derecho a manifestar su malestar por ello. Como consecuencia involuntaria de la globalización, el trabajador estadounidense que votó por Trump se movía por la misma motivación que el trabajador francés que otorgó su apoyo a Le Pen: hartos de unos gobernantes más preocupados por las identidades de género y unos difusos derechos humanos de aplicación universal, se pusieron de parte de quien arremetía contra los gobernantes que los habían traicionado y tomado el pelo una vez tras otra.

 

Para finalizar, citaremos lo denunciado por el filósofo ruso sobre las conspiraciones que tanto han florecido en los últimos años: “En un mundo cada vez más complejo, surgen teorías simplistas que ayudan a entenderlo. Es habitual ver que la extrema izquierda o la extrema derecha impulsan teorías de la conspiración, pero también empieza a ser muy común entre los liberales. Ven en todas partes las conjuras de Putin, los complots y la mano negra del Kremlin en las elecciones en Estados Unidos, los chalecos amarillos en Francia, los acontecimientos en Cataluña… Todo es una gran conspiración en el universo liberal. Es una simplificación ideológicamente motivada por los procesos más complejos que la conciencia habitual no puede o… ¡no quiere! interpretar bien”. Teorías simplistas con la que justificar un mundo cada vez más complejo… ¿A qué nos recuerda esto? Sin ir más lejos, a chifladuras como el heteropatriarcado que oprimiría a las mujeres desde el principio de los tiempos para justificar por qué se producen hechos repugnantes como violaciones y asesinatos de mujeres, en lugar de denunciar la crisis de valores que ha ido a más en nuestro entorno geográfico durante las últimas décadas; o absurdas teorías como la del Plan Kalergi de sustitución de la raza blanca, lo que presentaría la inmigración masiva como un plan oscuro y secreto que sería el origen de los movimientos migratorios en lugar de considerarlos como una consecuencia de la propia dinámica del sistema de producción capitalista, el cual necesita mano de obra cada vez más barata y en mayores cantidades para abaratar los costes de producción y aumentar los beneficios macroeconómicos. En ambos casos existe una realidad incuestionable (mujeres asesinadas o violadas, e inmigración masiva y problemática) que los conspiranoicos de diversas tendencias presentan como orígenes de un mal (heteropatriarcado y Plan Kalergi) en lugar de denunciar que son consecuencias concretas y reales de la estructura liberal (crisis de valores morales y dinámica de la producción capitalista). De ahí la importancia de no confundir las causas de un problema con sus consecuencias, tanto como la necesidad de no contribuir a la difusión de noticias falsas o cuyos titulares tan descaradamente sensacionalistas nos hagan sospechar que el discurso que ofrecen no es serio ni razonable.

 

 

[1] Barragán, C.; “Dugin, el filósofo más peligroso del mundo: “No quiero destruir ni aniquilar Europa”, El Confidencial, 08/09/2019: https://www.elconfidencial.com/mundo/europa/2019-09-08/dugin-el-filosofo-que-quiere-destruir-occidente/

[2]Dugin, un oscuro pensador ruso de 57 años envuelto en barbas dostoievskianas, presume de ser un ideólogo geopolítico muy influyente en su país que defiende la vuelta de una Rusia imperial a través del eurasianismo. Además, es un reconocido autor entre las corrientes de pensamiento ultras occidentales y sirve de embajador informal para el Kremlin de Putin

Barragán, C.; “Dugin, el filósofo más peligroso del mundo: “No quiero destruir ni aniquilar Europa”, El Confidencial, 08/09/2019: https://www.elconfidencial.com/mundo/europa/2019-09-08/dugin-el-filosofo-que-quiere-destruir-occidente/

[3]En julio, BuzzFeed publicó en exclusiva un audio grabado en un hotel de Moscú en 2018 en el que un asesor de Salvini, Gianluca Savoini, discutía con varios rusos un plan para desviar millones de dólares provenientes del petróleo ruso a la Liga. Esta grabación desestabilizó la coalición entre Liga y M5S. Fue un terremoto para Italia. Nadie sabía quiénes eran los rusos de la grabación, hasta que hace unos días, a través de una investigación conjunta de varios medios, descubrieron la identidad de dos de ellos. Y uno era Andrey Yuryevich Kharchenko, al que Dugin tutorizó su tesis doctoral

Barragán, C.; “Dugin, el filósofo más peligroso del mundo: “No quiero destruir ni aniquilar Europa”, El Confidencial, 08/09/2019: https://www.elconfidencial.com/mundo/europa/2019-09-08/dugin-el-filosofo-que-quiere-destruir-occidente/

[4] Esparza, J.J.; Ejercicios de vértigo. Ensayos sobre la posmodernidad y el fin del milenio, Ediciones Barbarroja, Madrid, 1994.

[5] Cuevas Soria, H.; “El rojipardismo en España”, Kaos en la Red, 17/08/2019: https://kaosenlared.net/el-rojipardismo-en-espana/

[6] Illueca, H., Monereo, M., y Anguita, J.; “¿Fascismo en Italia? Decreto Dignidad”, Cuarto Poder, 05/09/2018: https://www.cuartopoder.es/ideas/2018/09/05/fascismo-en-italia-decreto-dignidad/

[7] Rodríguez, E.; “La tentación rojiparda”, CXT, 10/09/2018: https://ctxt.es/es/20180905/Firmas/21596/emmanuel-rodriguez-tribuna-rojipardismo-clase-obrera.htm

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