De Greta Thunberg e Iñigo Errejón

Autor: Javier del Campo

La Pedrofrastia podría ser una mala conjugación con el nombre de Pedro Sánchez, y su forma de ser. Según Fundéu, este nuevo termino se le atribuye al ensayista libanés Nassim Nicholas Taleb, que lo define como «la argumentación en la que se recurre a niños para dejar en evidencia al oponente, ya que ante niños que sufren todo el mundo se queda indefenso y desaparece el escepticismo; nadie es capaz de dudar de la autenticidad del argumento o de la fuente de información». Y hablando de Pedofrastia, lo siento pero no he podido abstraerme y me he acordado del gran “niño” de la política nacional, Íñigo Errejón. Él, más modesto que Greta, no quiere salvar al mundo, se conforma con salvar a España del bloqueo político. Aunque el término España no acabe de sonarle bien, de ahí que su nuevo partido con el que se presentará a las elecciones del 10-N se llame “Más País”. Para un partido de izquierda llamarse “Más España” sería una carga patriótica demasiado pesada.
¿Quién mueve los hilos de Greta Thunberg? No estaría mal saber quién está detrás de Errejón, ¿quién sostendrá económicamente su limitada pero seguro que costosa campaña electoral? Los bancos están en horas bajas y con el grifo cerrado para los partidos políticos, incluso PSOE y PP han tenido que recurrir a préstamos del ICO; y la Venezuela de Maduro tampoco está para regalar dinero, ni siquiera a los simpatizantes que pregonan que allí «se come 3 veces al día». Tampoco se conoce su programa y si éste será distinto al de Podemos, o continuista. El excamarada y examigo de Pablo Iglesias siempre ha tenido la ambición de jugar en la Liga nacional de la política, lo suyo con «Más Madrid» estaba claro que era un destierro temporal que se iba a quitar de encima a la mínima ocasión. Pasar de ‘número dos’ de Podemos a líder autonómico era duro de digerir. Ahora, además, consuma la escisión del partido que él cofundó. Lo malo es que Íñigo Errejón siempre ha viajado en política acompañado, antes Iglesias, luego Manuela Carmena, y ahora con toda probabilidad volverá a echar mano de la ex alcaldesa Carmena, que se ha quedado, por culpa de la derecha, con hambre de seguir jugando en política. Al igual que le pasa a Fernando Torres en el fútbol, Errejón ya siempre será el «niño» de la política española. Ello no significa que la inocencia y la ternura le adornen por doquier, aunque sí es justo reconocer cierta pose de amabilidad en sus formas y en el trato. Quizá por ello y porque no le importa que le utilicen -como a Greta-, ya ha «prometido» públicamente que «estará al servicio de un Gobierno progresista», es decir, al ordeno y mando de Pedro Sánchez y del PSOE, que se lo agradecerán mucho si al final “Más País” no acaba estropeando los planes electorales del socialismo, que todo es posible en las inciertas elecciones del 10-N. Unos futuros comicios generales que vendrán cargados de sorpresas, incluida la de que los nuevos resultados no alteren demasiado el panorama actual y haya que volver a la senda de los pactos. Pero de momento, Errejón ha conseguido, como Greta Thunberg, su objetivo de llamar la atención de todo el mundo, en su caso de toda España o, según él, de todo el país; ahora sólo falta que alguien le haga caso y le vote. El 10-N sabremos a quién le ha robado más votos, si a Pablo o a Pedro. Yo me inclino por pensar que perjudicará a los dos, cosas del tripartidismo.
Desde aquí invito a Votar NULO, si de verdad queréis cambiar algo, si nuestra fuerza se reduce a votar cada cuatro años, utilicemos esa fuerza, para dar una bofetada con la mano abierta al Sistema…

Scroll Up
A %d blogueros les gusta esto: